Capturando Cuentos para pensar Para To2 Rincones

Ante la adversidad, ¿ZANAHORIA, HUEVO O CAFÉ?

27 abril, 2016
huevo

Es difícil en esta vida, no haber pasado por ser “zanahoria”,  “huevo”, o …….”café”, pero el problema no radica en como afrontamos, “simbólicamente”, en un momento determinado la adversidad, sino en, que hemos aprendido de ello, y como podemos cambiarlo, transformarlo……para dejar salir lo mejor de nosotros.

En mi trabajo, y también en mi vida personal , utilizo mucho el recurso de las metáforas y los cuentos para explicar, de un modo indirecto, algo que no se puede explicar de un modo explicito (por la capacidad de comprensión, según su edad, de los menores -por ejemplo, la muerte, el duelo, la resiliencia….), o por las resistencias a las intervenciones directas de algunos jóvenes, o familias (porque a veces no nos abrimos ante los problemas, todo lo contrario, nos cerramos y mucho), o por la facilidad de ver en el otro (el personaje del cuento o metáfora) algo que me puede estar pasando a mi, o a alguien cercano a mi, y eso me permite reflexionar, sin presiones, sintiéndome libre, etc.

Subiré al blog, de vez en cuando, cuentos para pensar y reflexionar, pues a mi, personalmente, me sirven mucho en el día a día, y espero, y deseo, que a vosotros también os puedan servir.

La historia de la zanahoria, el huevo y el café
“Érase una vez la hija de un viejo hortelano que se quejaba constantemente sobre su vida y sobre lo difícil que le resultaba ir avanzando. Estaba cansada de luchar y no tenía ganas de nada; cuando un problema se solucionaba otro nuevo aparecía y eso le hacía resignarse y sentirse vencida.
El hortelano le pidió a su hija que se acercara a la cocina de su cabaña y que tomara asiento. Después, llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Cuando el agua comenzó a hervir colocó en un recipiente una zanahoria, en otro un huevo y en el último vertió unos granos de café. Los dejó hervir sin decir palabra mientras su hija esperaba impacientemente sin comprender qué era lo que su padre hacía. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café.
Miró a su hija y le dijo: “¿Qué ves?”. “Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Le quitó la cáscara y observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su dulce aroma. Humildemente la hija preguntó:

“¿Qué significa esto, papá?”

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de estar en agua hirviendo, había cambiado el agua.
“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida? Por fuera eres igual pero, ¿cómo te has transformado por dentro?
¿O eres como el café? El café cambia el agua, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren”.

Y tú, ¿Cuál de los tres eres?”

En la vida nos enfrentamos a circunstancias que no podemos cambiar. Lo único que podemos hacer es decidir cómo afrontarlas. Tal vez hoy sea uno de esos días en que el agua está hirviendo y comenzamos a sentir mucho calor… Tú puedes elegir si quieres ser zanahoria, huevo o café. Si quieres dejarte arrastrar por las dificultades que encuentras en tu camino y perder tu fuerza debilitándote y dándote por vencido (zanahoria). Si quieres aprender de esas dificultades y retos y crearte una coraza a tu alrededor como mecanismo de defensa, mostrándote aparentemente más resistente pero habiendo perdido tu esencia (como el huevo). Si quieres aprovechar esas situaciones para transformarte y transformar lo que hay a tu alrededor dejando salir tu verdadero YO, lo que te hace único, lo que puede enriquecer a los demás, lo mejor de ti, ese café que hay en ti……  ¿Tú qué eliges?

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