Cuentos para pensar Rincones

El coleccionista de insultos

23 mayo, 2016
imagenes-de-amor-y-odio1

Hoy no pensaba compartir un cuento con vosotros, pero dadas las circunstancias, permitirme que les regale éste cuento a ellos, también a todos los que viven con insultos su vida, y creen que insultando, provocando, agrediendo….llegaran a alguna parte, “la ignorancia es muy atrevida”, ya lo dice el dicho. A esas personas (que manifiestan su odio por las calles, calles vacías, por cierto), que manifiestan su ignorancia, y su pequeñez “humana”……, y que como vivimos en un país libre…..los dejamos salir en manada a que griten…..pero no, no les permitimos entrar en nuestras vidas, a provocar, a truncar sueños, ni a generar odio, rabia, violencia……ohhhhh no señores!!, no se crean tan regalo1importantes, son solo 800 pobres provocadores sin importancia……Y como somos generosos, porque creemos en el amor, en los sueños, en la vida, en la paz, en la humanidad,…….no aceptamos vuestro regalo, gracias, el regalo que queríais darnos, odio, rabia, violencia, agresividad, …..tomadlo….no lo queremos…..(por cierto, os lo hemos envuelto un poco, que estaba muy gris….así nos parece más “cuqui”!!!!!), ahh!! Aqui os dejamos el nuestro, este cuento, es también para vosotros.

El Coleccionista de Insultos:

Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes.
A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.
Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento, y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla.
Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío.
Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo:
Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.
Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?
-Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos, el odio, añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Consideremos;
¿Qué pasaría si no cediéramos a provocaciones, insultos, humillaciones, ….que pasaría? No podemos cambiar la actitud de los demás, pero podemos elegir ignorarlas, indiferencia pura y dura, no entrar al juego (que sin nosotros ellos no saben jugar a nada, se necesitan dos para jugar a ésto, y si uno es indiferente al juego….están solos), así que, no aceptar esos regalos, como quien ignora lo que no tiene valor, lo que no aporta nada y no caer en la provocación. ¿se os ocurre algún ejemplo en donde podáis aplicar las enseñanzas del maestro samurai? Seguro que alguno hay, verdad?……y ¿que hacéis con el regalo, no lo aceptáis, lo devolvéis, lo cogéis?….

No Comments

Leave a Reply

Powered by themekiller.com anime4online.com animextoon.com apk4phone.com tengag.com moviekillers.com