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Cuentos para pensar Rincones

Cuento «El problema»

3 julio, 2016
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Hacia unas semanas que no subía ningún cuento al blog y ya lo echaba de menos. Los cuentos sirven para reflexionar, para pensar y meditar sobre las cuestiones propias de la vida. Sirven para ilustrar situaciones difíciles de explicar y/o entender, en ocasiones, con palabras directas. Aqui os dejo una preciosa historia zen, para reflexionar sobre como actuamos frente a un problema.

 

El Problema:
Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen.

Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo.
El gran maestro reunió a todos sus discípulos, para escoger a quien tendría ese honor. «Voy a presentarles un problema dijo-. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo».
Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: «Este es el problema».
Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor… ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados.
Después de algunos minutos, un alumno se levanto, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.
«Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro, y explicó-: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos.
Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo».
Pensemos:

Un problema es un asunto, personal, físico, familiar, etc…que suele generar un obstáculo al curso normal de las cosas. Pero sobre ese asunto, considerado problema, se espera una solución. Para ello, debemos buscar cual puede ser esa solución a nuestro problema. Muchas veces ocurre que nos gusta analizar los problemas, contemplarlos, comentarlos, darles mil vueltas, e incluso compararlos con los de los demás y pensar o decir «lo mio si que es un problema, ésto que me has contado no es nada», cuando para cada uno, su problema, es el problema más importante.

Los problemas en ocasiones nos dejan paralizados, nos dedicamos a contemplamos, a analizarlos, nos dejan paralizados, en términos psicológicos «parálisis por análisis». Pero hay que enfrentarse a ellos, afrontarlos y buscar esa solución, empezar a caminar por el sendero de las soluciones, como nuestro discípulo del templo zen, con valentía y seguridad.

 

Cuentos para pensar

El anillo del rey

12 junio, 2016
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Éste es uno de esos cuentos que podemos utilizar cuando una persona piensa que está al limite, y ya no puede más…..y se dá cuenta de que, la clave de no caer en la desesperación está en combinar la aceptación, y  la serenidad o templanza.

Nada es para siempre, y hoy es el mañana que ayer me preocupaba tanto.

 

El anillo del Rey

Una vez, un rey de un país no muy lejano reunió a los sabios de su corte y les dijo:
– «He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo».

Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.
El rey tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.
El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:
– “No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”
– «¿Como lo sabes preguntó el rey”?
– “Durante mi larga vida en Palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.
En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.
– “Pero no lo leas», dijo. «Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación”.
Ese momento no tardó en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.
Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.
Caer por el, sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.
Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento…
Simplemente decía “ESTO TAMBIEN PASARÁ”.
En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.
Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.
El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.
El día de la victoria, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.
En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:
– “Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo”
– “¿Qué quieres decir?”, preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia y alegría, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.
– “Escucha”, dijo el anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero”.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje… “ESTO TAMBIEN PASARÁ”
Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.
Entonces el anciano le dijo:
– “Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”

 

A modo de reflexión:

Todo pasa, nada permanece eternamente, al igual que el dia y la noche, al igual que lo bueno, lo malo. Nada es para siempre, y hoy es el mañana que ayer me preocupaba tanto. NO TE PREOCUPES, OCUPATE, cuando lleguen esos malos momentos, o de disfrutar cuando ésten los buenos.

En determinados momentos el mejor recurso es, el silencio mental, ese que nos permitirá reaccionar con serenidad, sin desesperación (como el rey a punto de ser acorralado), esa calma mental nos dejará disfrutar igual, de los buenos momentos (sin pensar que durarán eternamente), y  afrontar con serenidad, con templanza los malos, y sobre todo aceptar que la naturaleza, que parte de la vida es así, que todo pasa, y nada permanece.

 

Capturando Para To2

La verdadera fortaleza

17 mayo, 2016
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Siempre he pensado que cuando las cosas se cuentan con naturalidad, sin añadir, ni quitar. Si las compartes con el fin de poder ayudar a alguna persona a creer que puede superar o aceptar la dificultad que esté pasando (sea la que sea, una enfermedad como el cáncer, una enfermedad física, una enfermedad mental, un problema familiar…sea lo que sea), pero normalizándola, porque todos tenemos algo que superar, o que afrontar, o que aceptar...y evidentemente, cada uno necesita su tiempo, pero antes o después todos tendremos que hacerlo, que aceptarlo, que afrontarlo, y/o que superarlo (y muchas veces superarlo no es ganar la guerra, es ganar una batalla contra uno mismo).

Cuando lo normalizamos, le desprendemos la parte morbosa (que a mucha gente tanto le gusta), o la parte, de compadecerte (que no entiendo) de la otra persona….pues esas versiones de morbo, victimismo, compadecer…..esas versiones de algo, sea lo que sea, no ayudan (al menos no a mí, y creo que a casi nadie). Por eso, desde el primer momento, me propuse contar los pasos que doy en aceptar, y afrontar un cáncer, como se lo cuento a mis amigas o a mi familia, con naturalidad y un poco de sentido del humor….que dicho de paso..es el mejor de los sentidos!!!.

Yo entiendo, que la palabra cáncer está unida a la palabra sufrimiento y lucha, al igual que otras muchas enfermedades (físicas o mentales), pero también esta unida a esperanza, a fortaleza, a superación, a afrontamiento, a unión, a familia, a amistad…y sé que por desgracia a veces, a pérdida, a muerte (creerme que lo sé), pero no siempre…..hay que perderle miedo al miedo, y sé que no es fácil, porque el miedo es muy poderoso, y si le dejas extenderse a sus anchas….estas perdido en él. Asi que miedo, intento, el justo y necesario, el día de los resultado de las pruebas, el día de las revisiones…..pero en el día a día…..positivismo, alegría de vivir y sentido del humor…..total, los dolores vienen solos (sin que los llames ni na!!!).

Cuando sientes que la vida se interrumpe y a tus puertas llega la adversidad, ¿cómo respondes?. Os lo habéis preguntado alguna vez.

Algunas personas se convierten en víctimas, culpan inmediatamente a “otros” por su tragedia. Algunas personas se cierran, sintiéndose indefensas y abrumadas. Algunas personas se enfadan y hacen daño a todo aquel que está cerca. Otras, sin embargo, buscan dentro de sí mismas y encuentran maneras de manejar la adversidad. En ocasiones, se pasan por diferentes fases, negación, enfado, aceptación…..otras no lo llegan a aceptar nunca.

Pero, cuando aprendemos a manejar la adversidad, se posee la verdadera fortaleza. Personas con una extraordinaria capacidad para sobrevivir a las crisis y a las extremas dificultades. Personas que alcanzan el equilibrio emocional y se adaptan. También crecen espiritualmente a través del reto y con frecuencia logran convertir la adversidad en oportunidad, la experiencia en un don de madurez y sabiduría.

La fortaleza conlleva la capacidad de doblarse sin romperse y la capacidad de, una vez doblado, volver a enderezarse. Las circunstancias nos confrontan, muchas veces, con nuestra impotencia, la fortaleza con nuestro potencial. Como el faro de la foto, que por mucho que le golpeen las olas, sigue ahí, luchando por guiar a los marineros en su llegada a puerto, por cumplir su objetivo, mantenerse firme y guiar a otros….eso es fortaleza, y algunas personas tienen esas potencialidades y virtudes, y las muestran para que les sigamos en ese camino, nos sirven de guía.

Y es aquí donde estan las verdaderas fortalezas, y os aseguro, que no creo que sea una de mis virtudes, y os lo digo con conocimiento de causa. Cuando conoces, estás o coincides con personas que luchan años por superar una enfermedad, o que tienen que aceptar que la suya tiene un fin ya predeterminado y no pueden hacer nada para cambiarlo (aceptarlo y vivir)…..cuando conoces a estas personas, te das cuenta de que no eres tan fuerte. Ellos son el espejo en el que me miro, en el que me he mirado, y en el que me miraré, para intentar superar lo que venga…, porque no sería justo de otra forma, así que cuando algunas personas hablan de verdadera fortaleza, yo pienso en determinadas personas. Fuerte es Alejo (al que han dejado sin voz, pero nunca sin palabras, y sin ganas de bromear), fuerte es Loli (con la que disfrute el domingo de conversaciones profundas y banales, fuerte Loli, muy fuerte y valiente, muy valiente), fuerte es Leo (que afronta con serenidad y con mucha normalidad, una infancia cargada de ingresos, de operaciones, de tratamientos…), fuertes eran Joaquinito, Atilio, Antonio y otros tantos valientes…. (que lucharon hasta que les quedó aliento)….etc..etc. Ellos son fuertes y valientes, los demás seguimos su camino y vamos detrás de ellos, recogiendo los frutos de sus fortalezas, y dándole las gracias por enseñarnos tanto.

Y…en mi caso, intento ser justa con las circunstancias, y ellas, pese a ser un cáncer, han sido buenas. Con lo que, sólo tengo que agradecer y aceptar con serenidad, las consecuencias de una operación (que ha ido bien), una temporada de Kao físico (debido a un hipotiroidismo total ), un tratamiento en el caso de la radioterapia con yodo radiactivo (que es especifica para el cáncer de tiroides), que se encarga de quemar los restos de células tiroideas que queden y que va bien, y de todo (efectos secundarios, etc) lo que peor llevo es el aislamiento (o retiro espiritual, como me gusta llamarlo) de 8-10 días, sin tener contacto con mis peques y familia, por la posibilidad de radiación, pues éstas pastillas son radioactivas y como dice el especialista, el riesgo es como si metieras a un niño o embarazada, sin protección a hacerle una radiografía contigo. Por eso, durante unos días, permanezco aislada o retirada de la vida moderna, y me paseo sólo por el hospital a medir mi nivel de radiación, a ver como va todo por ahí dentro, a hacer alguna que otra prueba más……y con muchos líquidos y algunos cuidados, en unos 8-10 días lo habré eliminado de mi organismo y podré volver a la normalidad-anormal de vida que tengo.

Mi ultimo paso será tomar la tiroxina, que será la pastilla-hormona tiroidea sustitutiva que me acompañará, de por vida, y con la que estoy hablando para hacernos amigas….pues, ya que tenemos que estar siempre juntas, al menos que nos llevemos bien, y no nos causemos problemas……y que gracias a ella, dejaré de estar en un estado de hipotiroidismo total inducido (o catatonia física total, un trapico tirao !!), y volveré a ser una medio personica con fuerzas físicas suficientes para restablecer algunos hábitos que he tenido que dejar de forma temporal (trabajar, salir a la montaña, caminar, estar todo el día por ahí de pendoneo con mis amigas, salir con mis chiquitas de viaje, viajar en caravana, salir con mi chico a cenar, etc, etc). Pero para ésto, aún queda un poco, y aunque todo va a ir bien, todo va a salir bien…..hay que ir paso por paso….ahora estamos en proceso de radiación con yodo, luego a por el siguiente……cada día va quedando un poco menos.

Antonio Machado escribió «Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente; escudo, espada y maza llevar bajo la frente; porque el valor honrado de todas armas viste: no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste».

 

 

 

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